Resumen geopolítico de la semana del 17 al 23 de mayo de 2026
Antecedentes
Hace poco más de 51 años, la guerra de agresión estadounidense contra Vietnam llegó a su fin. La gran superpotencia no pudo imponerse sobre un "país subdesarrollado". Fue una derrota militar, pero no narrativa. Hollywood, con sus películas de héroes solitarios y misiones imposibles, logró convertir ese estrepitoso fracaso de la política exterior estadounidense en una gesta heroica. Vietnam, el país que había resistido a la mayor maquinaria bélica jamás conocida, fue despojado en Occidente de su historia y reducido a un escenario de una película de acción.
Hoy, esa misma maquinaria narrativa intenta vendernos el mismo producto, pero en rebaja: el "sueño de dominación americano", en su versión low-cost, dirigido al masivo público global. Un imperialismo de bajo costo, una promoción que busca mantener la ilusión de que el imperio sigue siendo el guardián del orden mundial (además de principal beneficiario), aunque sus arsenales ahora no sean los más letales o precisos, su ejército no despierte el respeto o los temores de hace 50 años, ni sus discursos logren hacer que la juventud haga fila para enlistarse.
Esto plantea una pregunta que puede orientarnos a la hora de reconstruir lo ocurrido durante la semana del 17 al 23 de mayo de 2026. Una pregunta que no se agota con esta semana ni con lo que aquí se diga, y que vale la pena tener en cuenta a la hora de elegir en qué invertir nuestra atención y nuestros capitales: ¿Sigue siendo el imperialismo un buen negocio? Y, de ser aún rentable: ¿para quién?
1. La semana en sucinto inventario (postales de acontecimientos aún en desarrollo)
Durante esos siete días, del 17 al 23 de mayo de 2026, los hechos aportaron más piezas a un rompecabezas que ojalá algún día podamos armar. Entre estas piezas: la alocución de Marco Rubio, ofreciendo 100 millones de dólares a Cuba (lo que vale un F-35 y sus primeras 3 horas de vuelo efectivo), fue el intento más burdo de vender el "sueño americano" como un producto de outlet. El Pentágono, por su parte, reconoció la pérdida de 42 aeronaves (un F-35 entre ellas, derribado en vuelo, por primera vez en la historia, por parte de las defensas antiaéreas iraníes) en 40 días de guerra, una cifra que contradice cualquier relato de victoria rápida; y que siembra la duda acerca de cómo definir derrota cuando son las fuentes oficiales las que confirman estas pérdidas.
Otra pieza: la imputación del expresidente de Gobierno español, Rodríguez Zapatero (adscrito al Partido Socialista Obrero Español, PSOE, el mismo del actual presidente, Pedro Sánchez), en España, recordó que a los vasallos rebeldes también se los puede domeñar con recursos judiciales (de eso ya conocemos bastante aquí en América Latina, con lo que le pasó a Dilma, a Correa, a Lula, a Cristina F. de Kirchner, a Castillo en Perú, a Lugo en Paraguay, etc.). El imperio también sabe usar la justicia como arma política. A eso le llaman el Law-Fair o guerra legal/jurídica. El imperio no destacará por su capacidad para encajar autocríticas; pero en lo que se trata de asumir frentes de lucha superan cualquier movimiento revolucionario.
Otra pieza más, dolorosa porque constituye un crimen de guerra de manual: el ataque a una residencia estudiantil en Lugansk, con 39 jóvenes muertos (jóvenes estudiantes que se vieron bombardeados mientras dormían), mostró que la "paz a través de la fuerza" es solo un eufemismo para la guerra total. O bueno, tal vez no es un eufemismo. Ignoro cómo lo interpretan los “líderes europeos”, pero puede que esta fórmula la entiendan como “armonía a través de la mordaza” o “amistad a través del exterminio de todo lo considerado enemigo”. Repito, ignoro como lo interpretan en Kiev o en Bruselas; pero lo que está claro es que este ataque, atribuido a las fuerzas de Zelenski (que no habría sido posible sin el apoyo logístico y de inteligencia de la OTAN en pleno), no busca precisamente la paz, más bien su contrario. Quizá son como aquel que, al mirarse en un estanque, no entiende que lo que ve está invertido.
En América Latina, mientras tanto, la primera vuelta presidencial en Colombia se v acercando con una tensión que refleja la fragmentación de toda la región. Bolivia, con su presidente Paz cada vez más solo y sordo, es síntoma de un "patio trasero" que quiere creer, pero cuya fe ya apunta a otras deidades, más locales, menos fugaces.
Estos hechos, vistos en conjunto, insinúan algo que ningún comunicado oficial reconoce: que el imperialismo, como negocio, sigue prometiendo ganancias, sin cumplirle a la creciente masa de usuarios e inversores que aún cree en su rentabilidad. Algo parecido pasa con los bonos soberanos del Tesoro de EEUU (aunque abordar ahorita ese tema abriría un melón que ya en otros análisis hemos esbozado y hasta analizado en profundidad). Lo importante, en cuanto a este tema de repasar geopolíticamente esta semana, no sólo en términos de vidas y recursos, sino en términos de credibilidad: el imperio, al ofrecer su producto en promoción, está confesando varias cosas: 1. Está convencido de contar con una base productiva a la que seguir explotando desmedidamente, porque no parece dar muestras de negarse rotunda y activamente; 2. Para que una low-cost funcione requiere convencer, a un público de varios cientos de millones, que su producto genérico encaja en los más diversos cuerpos y contextos, lo que hace que los costos en promoción y publicidad aumenten (no así la calidad del producto o servicio que ofrece). 3. Bajarle el precio a lo que vendes indica que eres consciente de que tu competencia tiene con qué vencerte. 4. Hace 50 años, ¿era el imperialismo estadounidense un “bien de la canasta familiar”? ¿O era, más bien, lo que deseaba cualquier infame capataz de hacienda latinoamericana como base para garantizar la acumulación de capital necesario para mandar a sus hijos a estudiar a la metrópoli?
PD. Faltó hablar de las escenas hechas públicas, por la misma entidad sionista, de las torturas que infligieron sobre integrantes de la Flotilla SUMUD. Recordemos que Europa no perdona que sobre sus ciudadanos se apliquen los métodos que habitualmente se usan sobre poblaciones foráneas consideradas inferiores. Esto requiere un análisis aparte, pero no por eso quería dejar de mencionarlo
https://www.youtube.com/watch?v=GoDFKMjz_TM
Ya para cerrar
Cuando un negocio recurre al low-cost, no sólo está abaratando su producto; está revelando su naturaleza más profunda. No se trata de una simple rebaja para atraer más clientes. Es la confesión de que se ha convertido en un trust, un oligopolio cerrado donde el objetivo ya no es conquistar, sino extraer sin competencia. El imperio, como todo monopolio que se respeta, crece para servir a menos personas, no a más. Cada nuevo mercado que absorbe, cada nueva dependencia que genera, reduce el número de quienes realmente se benefician del sistema.
Cincuenta y un años después de la caída de Saigón (que debería ser llamado, más bien, la Liberación de Saigón), y a pocas semanas de que Estados Unidos cumpla 250 años como nación independiente (edad que casi alcanza la que tienen algunos jóvenes olivos andaluces o griegos), la pregunta que queda flotando no es si el imperio sobrevivirá. Es si nosotros, como “clientes” o usuarios de ese sueño en promoción, estamos dispuestos a seguir pagando. Porque la suscripción no es gratis; y si no pagas con dinero es porque son tus datos de donde sale el usufructo. También, porque a cambio del privilegio de sabernos gobernados por la raza superior anglo, se nos impone guardar silencio ante el despojo que, hasta que no quede nada, habremos de ver, vivir y sufrir en nuestro terruño. Se debe señalar así mismo: esto aplica a las colonias, pero también a quienes habitan en ese país sin nombre que llaman Unión Americana. Así es el low-cost: una estrategia de futuro que no tiene en cuenta nuestro futuro. Algo parecido a un mito, sólo que al revés, porque si hay héroes, heroínas, recursos o posibilidades, estas no se conciben como formas de hermandad, mucho menos posibilidades de solidaridad. Triste cuando quien busca dominarnos sólo tiene la fuerza. Podríamos ayudarle, es cierto, servirle, aclararle que está tratando con gente que también siente, sueña, sufre.
¿Será que todo imperio es impersonal? Sea esa su pretensión. Y sea la nuestra concebir la posibilidad, si cabe, disculpen los académicos, de pensarnos cómo sería algo como un auto-imperio, sistema que consista, básicamente, en que dominamos sobre lo que nos pertenece. Suena bonito, realmente utópico y no menos contradictorio porque: ¿Qué es un imperio sin su ímpetu expansionista (que suena a expasión-onanista)?
¡Alto! Entonces, ¿acaso todo “imperialismo” resulta siendo la síntesis del comportamiento de un hongo, de un ser saprófito? Debemos pensar con calma, para dormir cada noche; y porque si para vencer la amenaza debemos evitar caer en lo que criticamos, entonces, mejor dedicar nuestras fuerzas a fortalecer nuestras comunidades, antes que desgastarnos en lidiar con quienes nos ofrecen baratijas y dádivas, como si fuésemos sus putitas. No hay conclusión hoy. Habrá que seguir poniendo atención a lo que pasa.
Siempre un ojo abierto, en la cara, de frente.